
En el marco del Ni Una Menos, la Fundación Formosa Crece organizó un conversatorio con Lala Pasquinelli de MQNFT
En el marco de una nueva conmemoración del movimiento Ni Una Menos, la concejal Petu Argañaraz y la Fundación Formosa Crece, con el acompañamiento del Ministerio de Turismo y el Ministerio de Cultura de Formosa, llevaron adelante un conversatorio junto a la escritora, abogada y activista feminista María Laura “Lala” Pasquinelli, creadora del reconocido proyecto Mujeres Que No Fueron Tapa.
La actividad, desarrollada en el Galpón C del Paseo Costanero, convocó a mujeres, jóvenes, referentes sociales y público en general para reflexionar sobre los desafíos actuales en materia de igualdad, los mandatos de género, la violencia simbólica y la necesidad de sostener la defensa de los derechos conquistados.
A once años de aquella histórica movilización que marcó un antes y un después en la lucha contra las violencias por motivos de género en Argentina, el encuentro se convirtió en un espacio de debate especialmente significativo frente a un escenario nacional caracterizado por el desmantelamiento de políticas públicas destinadas a las mujeres y diversidades.
Durante su exposición, Pasquinelli abordó los mecanismos culturales que históricamente condicionaron la vida de las mujeres y alertó sobre el recrudecimiento de discursos y prácticas que buscan reinstalar viejas formas de control sobre sus cuerpos y proyectos de vida.
“Nos educan para sentirnos rotas, inadecuadas e insuficientes”, expresó la autora, quien señaló que la presión permanente sobre la apariencia física afecta especialmente a niñas y adolescentes. También advirtió sobre el impacto de las redes sociales y los nuevos estándares de belleza impulsados incluso por imágenes generadas mediante inteligencia artificial.
La activista sostuvo además que los retrocesos en materia de políticas públicas afectan particularmente a las mujeres. “Todo este retroceso del Estado implica una privatización de los cuidados dentro de las familias, y quienes realizan esos cuidados son las mujeres”, afirmó.
Otro de los ejes centrales de su intervención estuvo vinculado a los mandatos sociales y al proceso colectivo de transformación cultural impulsado por los movimientos feministas en las últimas décadas.
“Por suerte, las mujeres hemos ido logrando algo muy importante, que es empezar a romper los silencios. Muy de a poco, porque son muchos años de educación en determinados modelos, pero estamos logrando poner palabras a muchas experiencias que antes quedaban ocultas”, reflexionó.
Por su parte, la concejal Petu Argañaraz destacó la importancia de generar estos espacios de encuentro y formación en un contexto donde muchas de las conquistas alcanzadas por los movimientos de mujeres se encuentran cuestionadas.
“Creemos que es fundamental seguir generando espacios de reflexión, escucha y construcción colectiva”, señaló, al tiempo que remarcó además que la actividad buscó reafirmar el compromiso con la defensa de los derechos humanos y la igualdad de oportunidades.
“No podemos ser indiferentes cuando se eliminan programas, organismos y herramientas que durante años acompañaron a mujeres en situaciones de vulnerabilidad. Los derechos conquistados son el resultado de luchas colectivas y de un Estado que debe asumirse presente, y, por lo tanto, deben ser protegidos y fortalecidos”, sostuvo.
Desde la organización destacaron especialmente el acompañamiento del Gobierno de la provincia a través del Ministerio de Turismo y la Subsecretaría de Cultura de la provincia, cuyo trabajo articulado permitió concretar la actividad y ampliar su alcance comunitario.
El encuentro dejó una certeza compartida entre las participantes: frente a los discursos que promueven el individualismo, el odio o la negación de las desigualdades, la respuesta sigue siendo más organización, más comunidad y más participación.
A once años de Ni Una Menos, la convocatoria en Formosa volvió a poner en el centro una discusión que continúa vigente: la necesidad de construir una sociedad donde ninguna mujer tenga que vivir con miedo, donde los silencios impuestos se transformen en voces colectivas y donde los derechos conquistados no sean objeto de retrocesos, sino la base para avanzar hacia una igualdad real y efectiva.
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